El genio que se marchita
31 de enero de 2026
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31 de enero de 2026
El genio que se marchita
Hay algo profundamente conmovedor en observar a un niño pequeño en su estado más puro: curioso, libre, sin miedo al ridículo, creando mundos enteros con una caja vacía, haciendo preguntas que descolocan, bailando sin música, cantando sin ritmo, pero con alma. Es esa chispa, ese impulso innato por explorar, sentir, expresarse, lo que algunos psicólogos llaman genialidad. No necesariamente por su intelecto, sino por su capacidad ilimitada de aprender y conectar.
El entorno tiene el poder de preservar esa chispa… o de apagarla.
Un niño que crece rodeado de estímulos positivos, de conversaciones ricas, de afecto presente, de libertad para equivocarse, se convierte en un adolescente que aún confía en sí mismo. Pero un niño al que le exigimos rigidez, perfección, silencio, “buen comportamiento”, o que crezca demasiado pronto, es un niño que empieza a desconectarse de su potencia natural. No lo hace por rebeldía, lo hace por miedo. Miedo a decepcionar, a no encajar, a no ser suficiente. Así, la creatividad se convierte en inseguridad, la curiosidad en cautela, la expresión en represión. Y ese niño que una vez fue espontáneo y vibrante, llega a la secundaria temeroso, autocensurado… a veces, amargado.
No es que el genio haya desaparecido. Solo aprendió a esconderse.
Como adultos; padres, docentes, líderes, guías; tenemos el enorme privilegio y la tremenda responsabilidad de decidir qué tipo de espejo le ofrecemos a un niño. Si es uno que refleja libertad o juicio. Si les permitimos equivocarse sin temor, explorar sin prisa, hablar sin interrupción. El niño aprende más de cómo lo tratamos cuando se equivoca, que de cualquier lección que le enseñemos.
Y si fuimos nosotros esos niños a quienes no les permitieron ser, quizá sea momento de reencontrarnos con esa parte olvidada. Aún hay tiempo para volver a la flexibilidad, para abrazar la creatividad dormida, para recordar que aún somos potencial en movimiento.
La genialidad no es un don de unos pocos: es una semilla en todos. Solo necesita el entorno correcto para florecer.
Con Dios y contigo:
Gnozin
Publicado originalmente en Facebook el 31 de enero de 2026. Ver la publicación original (ID de Facebook: 10163507785133257).